22 de julio de 2013

El ensayo de la personalidad en Internet




En la era de internet, las personas ensayan su identidad y personalidad en las redes sociales o blogs antes de presentarse en la sociedad. La personalidad, siempre influenciada en la vida del hombre por lo que el mismo hombre vive –su contexto cultural- se encuentra ahora ante un fenómeno nuevo: la espectacularización del yo. El auge del espectáculo –que permite a sujetos anónimos convertirse en sujetos mediáticos- incita a hacer del yo también un espectáculo. En la sociedad contemporánea, bañada de imágenes de lo real, las personas practican su personalidad mediante la espectacularización con tal  intensidad, que la identidad individual se mueve ahora entre lo público y lo privado. Transitan por ambas sin que sus límites estén bien definidos.

     En la actualidad, la sociedad se encuentra ante el constante bombardeo de imágenes, máscaras, arquetipos, que influyen y confunden a los individuos. Los medios de comunicación, portadores del poder de la imagen de lo real, son los responsables de la creación de otras realidades. Éstas, reproducidas hasta el cansancio, se llegan a convertir en cotidianas en la vida de las personas. Así, encontramos que figuras de la televisión o del cine –aun de las series, telenovelas y videojuegos- imponen mediante la influencia su realidad. La personalidad es invadida y creada a partir del contacto con estos arquetipos propuestos. Individuo que mira Dr. House, individuo que se quiere parecer a él. La identidad también es acosada por los medios. Es posible observar que preguntas fundamentales como: ¿Quién soy? y ¿Cómo encajo en la sociedad? pasan ahora por ellos. El deseo de pertenecer transita por ahí.

     Las redes sociales y los blogs propician el juego del individuo con sí mismo y con el otro. Es ahí donde, debido a ciertas características, el sujeto se siente más cómodo. Y es que el blog no es sólo un espacio abstracto ubicado en algún lugar abstracto, sino que es, en suma, uno mismo. Y las redes sociales son en todo su esplendor lo que su nombre indica. En las redes sociales por internet, contrario a lo que se creía, el individuo no está aislado, encarcelado, hipnotizado; está en contacto y refuerza en lo virtual sus redes sociales en lo real.

     La ausencia de imagen física, palpable, en internet, inhibe menos a los individuos, lo que provoca que se expresen con mayor libertad on line que en el encuentro off line. Es la sensación de libertad y de poder las principales razones por las cuales el individuo se siente más cómodo para ensayar, fingir y ser él. Y es que desde el momento en el que nacemos adquirimos lenguaje, hábitos, creencias: cultura. Esta adquisición es voluntaria, pero llega un momento en la vida de un sujeto que aparece la rebeldía, la resistencia, ante la insistencia del ambiente social por hacer de él algo. Inconscientemente, quizá, retoman cierta frase de Sartre: “Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”. Las redes sociales y los blogs son una nueva oportunidad para la libertad, pues ahí se experimenta autonomía, poder, popularidad y una exaltación de la creación tal, que la experiencia pasa del hacer al ser. Es natural que la creación produzca ese efecto. Se observa en los testimonios e investigaciones sobre el arte. Sin embargo, el hecho de que la creación se realice por Internet sin la necesidad de tomar cursos de pintura, literatura, cine, danza, etc, aumenta la posibilidad de éxito, ya que el contacto es casi inmediato. La inmediatez se ha superpuesto al espacio.

     El ser se plasma en la creación. El individuo y su creación no son dos cosas distintas, sino que son una sola cosa. El individuo plasma en sus redes sociales -donde experimenta libertad, autonomía y poder- lo que él piensa sobre cualquier cosa, lo que siente. De este modo está creando, transportando su yo hacia su creación. Pero no sólo eso. Al exhibir su creación de inmediato –in-media- se está espectacularizando, mediatizando. Más aún: está ensayando su personalidad, el cómo quiere que los demás lo perciban. En las redes sociales y blogs se sube contenido único de los individuos. Con ello refuerzan sus vínculos sociales ya que el otro puede saber lo que le gusta, sabe, desea y sueña. Pero así como se suben creaciones únicas, existen mascaras que disfrazan el ser. El ensayo de la personalidad es muy común entre los usuarios de Internet. En las redes sociales, por ejemplo, se hacen comentarios o escriben pensamientos, pintan o graban algo, con el objetivo de obtener la aprobación social de quienes miran su personalidad. Si algo falla en el proceso, digamos, recibe críticas o no obtiene comentarios, cambia el contenido –cambia su personalidad- para que sea aceptado. Cuando habla con otro mediante Internet siente mayor libertad que frente a frente, pues la ausencia de imagen física permite una expresión más razonada y sin efectos psicológicos. En suma, si algo en su ensayo de personalidad tiene éxito lo transporta a su actividad social off line, fin último del ensayo de la personalidad.

     Con justa razón nuestra sociedad es llamada “civilización del espectáculo”, nombre quizá demasiado romántico. Los medios democratizan sociedades. Hacen popular a todo aquel que se cruce con éxito por su camino. En la era de internet, o mejor dicho, en la era del espectáculo, lo importante, lo que dará prestigio y valor, es la popularidad, la mediatización. Con anterioridad la televisión ocupaba este lugar de popularidad, se tenía que aparecer en ella para alcanzar la espectacularidad, aunque nunca haya alcanzado los niveles que ahora posee Internet. En tiempos más recientes, incorporándose a la era del espectáculo, la televisión se ha transformado. Cambia continuamente de formatos, se adapta y seguirá vigente por muchas generaciones a pesar de la pronta expansión de Internet. La televisión está por venir… Mencioné la televisión porque sirve de ejemplo de la espectacularización de la sociedad. La televisión, al igual que Internet, se vale de la imagen de lo real, de lo inmediato que se superpone al espacio. Internet, sin embargo, está menos limitado. Ahí todos pueden ser “productores”, crear contenido. En las redes sociales y blogs, hemos dicho, se ensaya la personalidad para obtener la aprobación del otro y así trasladar el éxito de su personalidad a sus vínculos sociales off line.

     Respondiendo adecuadamente a su época las personas de la era de Internet no están contentas con sólo ensayar su personalidad, experimentar libertad, poder y autonomía, sino que además buscan deseos el espectáculo. En redes sociales como Youtube se observa que los individuos quieren mediatizarse; se graban describiendo sus actividades diarias (el diario, personal y privado, en este formato es del dominio público); haciéndola de comediantes; opinando sobre los temas que los aquejan; hablando sobre ellos mismos; ejecutando trabajos simples hasta acciones impresionantes, etcétera. Lo importante en nuestra sociedad es no pasar desapercibido. Existe un elogio del espectáculo. Del mismo modo ocurre en los blogs, donde se diseñan el mayor número de estrategias posibles para obtener visitas. En Facebook y Twitter los usuarios participan en grupos –donde ejercen y ensayan su identidad y personalidad- y opinan en una densa nube de opiniones donde si una es más popular que la otra, entonces satisface la necesidad. El yo, la personalidad, está a merced del espectáculo.

     Ahora, La extensión de la globalización, que genera el concepto antinómico de "aldea planetaria", habría eclipsado la relevancia de los territorios interiores, tales como las regiones y los estados-naciones, por ejemplo, sustituyéndolos por redes transnacionales de carácter comercial, financiero y más mediático, etcétera, que escapan a todo control estatal y territorial (Braman y Sreberny Mohammadi,1996). Esto es importante porque internet, específicamente con el uso de blogs y redes sociales, hace desaparecer las fronteras y recalcar aquella frase de “aldea global”. Lo interesante aquí no es cómo surge, sino cómo se interactúa en esa aldea global. Y es que, debido al ensayo de la personalidad y la identidad, la aldea sería virtual en toda la extensión de la palabra. Es decir, un mundo fingido en el cual todos mienten acerca de sí mismos. Las redes sociales exaltan al individuo, lo hacen personaje principal de la trama, pero no al individuo que se puede encontrar en las calles, sino al sujeto creado, al que actúa. Actuar es no ser y, en el contexto del ensayo en internet y de la aldea global, me pregunto cómo será la interacción entre las culturas. ¿Habrá dialogo entre etnias arquetípicas? Las probabilidades, a mi juicio, son altísimas. En este sentido valdría la pena revisar algunas cosas.

     Sin el uso de internet, la comprensión y la tolerancia hacia el otro, hacia la otra cultura, es muy complicada por el intrínseco etnocentrismo.  Con la utilización de internet, de las redes sociales, el contacto con el otro puede reducir la agresividad de ambas partes. Sin embargo, siempre nos vemos fascinados por el otro, ¿podrá, entonces, lograr que uno se maraville si explota (como los proyectos nacionalistas presentes en todo el mundo que engrandecen sus monumentos, su arte, su historia) su cultura ensayando su identidad a través de internet? Puede ser. Me pregunto también si la aldea global, tanto off line como on line, no acabará siendo dominada por una etnia, por un cultura, dificultando el dialogo entre otras o inhibiéndolo en un especie de dictadura global


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