Hoy leí una oración que
al principio me pareció absurda, pero que luego pensé podía tratarse de un
aforismo filosófico. Lo que leí fue: “la
vida es una pérdida de tiempo”. Definamos vida, pérdida y tiempo. No, mejor no.
No estoy en condiciones para hacer eso. No obstante, lo que me pareció más curioso
llegó después. Horas más tarde volví a leer esa frase, pero esta vez escrita
por un gran amigo. Él parecía triste, y noté como trataban de hacerlo sentir
mejor. En ese momento sentí una especie de lastima, pues además me venían a la mente las cosas que me
hacen sentir mal. Lo extraño, sin embargo, no fue haber leído eso de él, sino
la risa que me empezó a dar cuando sentí aquellos sentimientos. Era eso otra
vez. Una parte de mí se burla de mí cuando tengo un pensamiento noble o un
sentimiento lindo.
¡Qué maldito!
Sin embargo, desde los
15 años, aunque no estaba consciente de la existencia de esa extraña parte de
mí, he sabido cómo dominarla: escribiendo. Se duerme, entonces mi lado humano escribe
lo que siente. Pero a veces no es así, pues esa parte duerme a la otra, y luego
escribe lo que siente. . . No se agradan, de eso estoy seguro. Ojalá pudiera
dominarlo en la vida real, pero no puedo. Cuando escribo ambos están atentos,
hay ocasiones en las que no sé quien escribe. ¿Será acaso otra parte más? No
creo.
Es como dejarlos
descansar. Escribiendo logro el equilibrio, consigo que ambos dejen de golpearse.
La vida es eso que pasa
mientras escribimos. Escribir es una completa forma de vida, ojalá pudiera
hacerlo bien. Estoy desperdiciando la vida, perdiendo el tiempo. Ojalá pudiera
hacerlo como Borges, Kafka o Hesse. ¡Ellos sí eran artistas! A mí sólo me
alcanza para calmar relativamente a dos bestias. Cuando tengo un sentimiento
amoroso hacía otra persona, una parte se burla de mí. Me llama estúpido, me
dice que deje de ser tan débil, me orienta a no expresarme. Por eso nunca he
podido demostrar mis verdaderos sentimientos. Ésta parte es temerosa. La otra parte parece tener más fuerza, ser
más inteligente y oportunista. Cuando me comporto como un tipo solitario al que
no le agrada la gente, presumido y tramposo, mi otra parte me llama bruto,
inmaduro, y en el peor de los casos (casi siempre) un verdadero hijo de puta. Quiero
callarlos, quiero matarlos. Pero no puedo, ambos forman parte de mí.
Los escucho, están
dormidos y roncan.
¿Han sentido esa extraña
sensación de vacío cuando dejan de hacer lo que les gusta? En mí, es ese
instante donde estas dos partes aún no se despiertan. Donde no hay nada. Las
letras son música de siesta para estas cosas. Pero a veces no es así, ellos
escriben también. A uno de ellos le gusta hablar solo, no en público, completamente
solo y solo. Al otro no le gusta hablar siquiera, no le llaman la atención las
personas. Odia por naturaleza estar rodeado de gente que no le agrada. Uno
sufre de esquizofrenia, mientras el otro adora fumar y se burla de la
enfermedad de su prójimo.
Deberían quitarse la
vida.
Y pensar que he vivido
así toda mi vida. Ellos han madurado conmigo, pero siempre han estado ahí. Estuvieron
ahí la primera vez que leí un libro. Estuvieron ahí la primera vez que bese. Estuvieron ahí cuando tuve relaciones sexuales. Estuvieron ahí cuando conocí la
historia. Estuvieron ahí cuando descubrí lo que quería hacer en mi vida. Nunca
se agradaron, pero llegó un momento en el que se empezaron a atacar. ¿Por qué?
¿Qué le hizo qué a quién? Cuando me di cuenta no me dejaban dormir. Me hacían
ver los errores como nunca antes lo habían hecho. Poco a poco empezaron a
tomarme. Ya no se conformaban con persuadirme a hacer algo, no. Ahora salen ha
hacerlo ustedes mismos. Los odio.
Entonces lo averigüé.
Ese libro tenía la
respuesta. Mi vida se divide en antes
y después de leerlo. Hasta aquél momento
creí que todo era normal, pero el libro me hizo saber que existían. ¿Cómo
controlarlos, pues? No se puede, no hay cura, llegué a pensar. Sin embargo
siempre tuve la respuesta. Por eso cuando escribía me sentía tan bien conmigo
mismo. No obstante, parece que ni eso los puede detener. Ya he mencionado que
ellos también salen a escribir. Interrumpen los textos del otro, arruinándolos por
completo.
Ya me he acostumbrado.
Desde hace meses sé que
están ahí, pero ya no importa. Lucharé por controlarlos a la perfección. Veremos
quién acaba con quién. Y por conclusión veré si todavía sigo con vida.
Contacto
mexicorat3d@gmail.com
Contacto
mexicorat3d@gmail.com
Cada quien tiene su alter ego. leo todas tus entradas, pero hasta ahora he podido comentarte :)
ResponderBorrar