26 de abril de 2015

Persona Non Grata




Hace unos días recibí uno de los mayores elogios de mi vida. La empresa para la que trabajé me nombró persona non grata por organizar el movimiento obrero. Mis palabras son incapaces de definir la experiencia. De haber estado en otro tiempo de nuestra historia se me habría condenado a muerte. Y habría muerto con dignidad, pues luché por justicia y libertad. Mi nombre ahora podrá figurar a un lado de Sócrates y Jesús. Desde luego con menor grado de influencia. Pero soy muy feliz.

     Ocurrió que alguna persona nos traicionó. Entregó la emancipación de los esclavos a cambio de seguir él siendo esclavo. Porque, es decir, ¿qué puede ser mejor que ser esclavo? Estamos tan poco acostumbrados a la libertad que cuando la vislumbramos nos asusta. Y no hay peor cosa para un canalla burgués que ver cómo los trabajadores piensan, se organizan y actúan para exigir una mejor vida y arrebatar –que no “solicitar”- nuestra libertad. La traición a la causa es una de las formas de la maldad. El sindicato establecido que no busca la abolición de la explotación como fin último y sólo promete durante su vida mejores condiciones laborales a los trabajadores es una farsa. Es un sindicato entregado a la causa de la explotación, no de la liberación.


     Conmigo fueron despedidos mis amigos cercanos. De manera personal ofrecí disculpas a una amiga que llevaba trabajando en ese lugar varios años. Verla llorar me destrozó el alma. Le prometí que la ayudaría en los procesos legales que en este país son kafkianos. La represión fue brutal. Es una muestra de qué tan hijo de puta puede llegar a ser alguien. Por eso debemos luchar en cualquier lugar que estemos. Que nadie, querido lector, intente pasar por encima de ti. Sé una persona digna. Sé justo en tus actos. Vive en libertad. Por el momento vivir sin subordinarse es muy complicado, pero ello no quiere decir que debamos permanecer inertes.

hailecontubernio@gmail.com
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